RENACIMIENTO
EL ARTE & BURGUESIA
Renacimiento
es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa
Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el
campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias,
tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de
este movimiento.
El
Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que
determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre
«renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de
la cultura clásica. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los
valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza
tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática
establecida en la Europa de la Edad Media
Características
De
forma genérica se pueden establecer las características del Renacimiento en:
La vuelta a la Antigüedad. Resurgirán tanto
las antiguas formas arquitectónicas, como el orden clásico, la utilización de
motivos formales y plásticos antiguos, la incorporación de antiguas creencias,
los temas de mitología, de historia, así como la adopción de antiguos elementos
simbólicos. Con ello el objetivo no va a ser una copia servil, sino la
penetración y el conocimiento de las leyes que sustentan el arte clásico.
Surgimiento
de una nueva relación con la Naturaleza, que va unida a una concepción ideal y
realista de la ciencia. La matemática se va a convertir en la principal ayuda
de un arte que se preocupa incesantemente en fundamentar racionalmente su ideal
de belleza. La aspiración de acceder a la verdad de la Naturaleza, como en la
Antigüedad, no se orienta hacía el conocimiento de fenómeno casual, sino hacía
la penetración de la idea.
El
Renacimiento hace al hombre medida de todas las cosas. Presupone en el artista
una formación científica, que le hace liberarse de actitudes medievales y
elevarse al más alto rango social.
Los
supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo movimiento se
remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal
individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica,
que acabaría dirigiendo la atención sobre los restos monumentales y las obras
literarias y tratados clásicos.
En
Florencia, el desarrollo de una rica burguesía ayudó al despliegue de las
fuerzas del Renacimiento; la ciudad se convirtió en punto de partida del
movimiento, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras de
arte del nuevo estilo que desde aquí se va a extender al resto de Italia,
primero, y después a toda Europa.
Etapas
del arte renacentista
La
primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado
Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.
La
segunda, surge en el siglo XVI, se denomina Cinquecento, y su dominio artístico
queda referido al Clasicismo o Renacimiento pleno, que se centra en el primer
cuarto del siglo. En esta etapa surgen las grandes figuras del Renacimiento en
las artes: Leonardo, Miguel Ángel, Rafael. Es el apogeo del arte renacentista.
Este periodo desemboca hacia 1520-1530 en una reacción anticlásica que conforma
el Manierismo, que dura hasta el final del siglo XVI.
BURGUESÍA
La
burguesía estaba formada por personas no sometidas a la jurisdicción señorial,
esencialmente comerciantes y artesanos libres que vivían en las ciudades o
burgos, desempeñando tareas típicamente urbanas tales como el comercio,
actividades bancarias o el simple ejercicio de una profesión u oficio.
La
burguesía se consolidó durante el Renacimiento, gracias al desarrollo del
comercio colonial. Posteriormente, a finales del siglo XVIII, la imposibilidad
de acceso al poder debido a las políticas absolutistas logró frenar el ímpetu
burgués. La reacción de la burguesía frente a los reyes absolutistas fue la
defensa de los derechos naturales y del gobierno constitucional en
contraposición de los privilegios de los soberanos y de la nobleza. Luego de la
Revolución Francesa, la burguesía reasume el poder político, implantando poco a
poco la democracia parlamentaria e inicia con éxito la revolución industrial,
dando origen al capitalismo y a la sociedad de clases. La gran burguesía
capitalista se convierte en la clase dominante y propietaria de los medios de
producción, claramente diferenciada de la clase trabajadora o proletariado. A
partir de este momento, la antigua y revolucionaria burguesía se convierte en
una clase conservadora y explotadora de los trabajadores, siendo necesaria la
aparición de corrientes socialistas a los fines de despertar conciencia y
organizar al proletariado en la lucha por sus derechos
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